Experimentos
Experimentos que no llegaron a ninguna parte
Cuatro experimentos, cero tracción y bastantes aprendizajes útiles.
No todos los productos que he construido han funcionado, y los que no lo hicieron enseñaron cosas que los que sí funcionaron no habrían enseñado nunca. El patrón se repite: el problema era real, pero no era urgente para quien tenía que pagarlo.
El primer error recurrente fue confundir interés con intención. Muchas conversaciones entusiastas, ninguna agenda cambiada. El interés se expresa con palabras; la intención, con tiempo o dinero.
El segundo fue construir para un usuario que no decide. Cuando la persona que sufre el problema no controla el presupuesto ni el proceso, el producto se queda atrapado en la fase de “nos encanta, lo vemos el año que viene”.
El tercero fue empezar por la parte más divertida en lugar de la más incierta. Es cómodo pulir interfaz y arquitectura; lo útil es atacar primero la hipótesis que puede matar el proyecto.
Documentar lo que no funciona es más útil que celebrar lo que sí.
